Principios narrativos
“En los discursos políticos las personas pobres no son actores sociales relevantes”
Vie, 16/09/2016 - 10:59

La investigadora Irene Vasilachis participó de la conferencia magistral que abrió el Doctorado en Ciencias Sociales y dio clases de epistemología en la UNVM.
 

Las Ciencias Sociales hoy en América Latina fue el eje principal a partir del cual se desarrolló la jornada inaugural del Doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM). El panel estuvo formado por integrantes del Centro de Estudios e Investigaciones Laborales (CEIL - CONICET), ente ellos la doctora Irene Vasilachis quien señaló que la principal certeza que deben tener los investigadores es que “todos los seres humanos tienen la misma capacidad de conocer”, porque son “iguales en dignidad” lo que les permite construir conocimientos colectivamente.
   
En una entrevista con la Secretaría de Comunicación Institucional planteó que el primer doctorado de la universidad local fue “muy pensado por las autoridades” antes de su implementación. “Lo que hemos querido es que tenga la mejor calidad y la ventaja que tiene es la posibilidad de que esté enraizado en las necesidades del contexto para producir investigación que sea útil y crear conocimiento que sea transferible al entorno, ya que la intención de este doctorado es que esté orientado a la comunidad”, aseguró.  
 
-¿Cómo observa el momento político y económico que atraviesa América Latina?
 
-Según quien responda tiene diferentes respuestas. Alguien diría que esto que está pasando en América Latina, de llegar a la derecha por la democracia, es positivo y otros dirán que es los más negativo que puede haber. No hay una sola posición. Nosotros cuando hacemos investigación no hacemos política, aunque yo tengo mi posición tomada: Creo que es importantísima la unión de América Latina desde la perspectiva que veía José Martí. 
 
-¿Qué rol le asigna a  las ciencias sociales?
 
-Las ciencias sociales tienen una función fundamental  que es producir conocimiento desde y para América Latina. Nosotros siempre vamos a buscar lo que se produce en otros lugares, tenemos la obligación de hacerlo, pero tenemos una consigna muy fuerte en el Centro de Estudios de Investigaciones Laborales (CEIL) que es producir conocimiento desde nuestra realidad social, crear conceptos, opciones, categorías y ver América Latina desde nuestra concepción del conocimiento. También incluye crear epistemología. La epistemología europea centrada en el sujeto que conoce no hablaba de lo que nosotros teníamos que hablar cuando nos encontrábamos con otra persona y con esa visión no resolvíamos nada. Porque ese sujeto que produce la teoría es el que tiene una visión europea del mundo y nosotros tenemos que construir otra mirada. En la epistemología del sujeto conocido se suponen las dos miradas, sin esa doble mirada no hay epistemología. Dejamos de mirarnos como somos mirados y exigimos que nuestra mirada y la de la persona con la que trabajamos entre en la epistemología.
 
-¿Qué opina de la estigmatización que existe sobre la investigación cualitativa? 
 
-En el CEIL empezamos hace 25 años a trabajar investigación cualitativa, no había y cuando hablábamos era cuestionada, no reconocida, estigmatizada. Luchamos y hoy está en todo grado y en todo postgrado, demostrando adónde se llega si uno tiene confianza y lo que produce es serio y da evidencias. 
 
-Usted analizó los discursos presidenciales desde el ’83, ¿cuáles son las huellas que pudo encontrar?
 
-Nosotros hablamos de paradigmas en las ciencias sociales: el positivismo, el materialismo histórico y el interpretativismo. Lo que uno nota en el discurso político desde el ’83 es el predominio del paradigma positivista y la perspectiva organicista que supone que la sociedad es un organismo vivo y se la analiza e interpreta por analogía con la naturaleza, es decir leyes generales que son aplicables a todas las sociedades. Este es un principio normativo que es la peor forma de dominación, si la sociedad es un organismo vivo los actores sociales no tienen lugar con esta perspectiva. La economía de mercado tiene una perspectiva sistémica y organicista, supone que hay un equilibrio. Esto es pura ideología, es una teoría que presupone el equilibrio estable del mercado, no es una realidad. Se transforma en realidad cuando analizamos la vida económica desde la economía del mercado. Lo que observé en la investigación es que todos los presidentes desde el retorno de la democracia tienen esta perspectiva y se repiten términos como estabilidad, armonía, consenso, diálogo, crecimiento sostenido, círculo virtuoso de crecimiento. El discurso presidencial no incorpora el modelo del conflicto y en la realidad hay un modelo de acumulación. Para nosotros es importante saber cuáles son los modelos interpretativos que están detrás de los discursos de los presidentes. 
 
-¿Existe una continuidad de estos discursos en los medios de comunicación?
 
-Uno de los problemas que tenemos es que los ciudadanos conocen el discurso de los presidentes a través de la prensa escrita y según la orientación de los diarios van a reproducir una parte y no otra. Hay una narración simbiótica entre el discurso político y la prensa escrita, el problema es que esas representaciones se reproducen porque son muy fuertes y si toda la vida una persona consideró que las personas pobres estaban bajo la línea de pobreza, que son vulnerables, que están desprotegidos, se va a ubicar en esa posición y no como una persona que puede modificarla. Siempre digo que la prensa escrita, como el discurso político, marcan los procesos “des” respecto a las personas pobres, desempleado o desprotegidos; y no marcan los procesos de resistencia, rehabilitación de sus capacidades, resignificación de su vida; yo marco más la resistencia que los procesos “des”. No se ven en los discursos políticos que las personas pobres sean actores sociales relevantes.
 
-¿En qué puede aportar la investigación?
 
-Por ejemplo, hoy el gran problema de América Latina no son los derechos humanos civiles y políticos, son los económicos, sociales y culturales. Para eso sirve la investigación. Porque si los investigadores crean sus preguntas de investigación con lo que leen en los medios nunca se van a crear una pregunta que cuestione lo que está dado por cierto.  


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