Desde las instituciones
Abordan las resignificaciones y disputas por el sentido
Mié, 30/03/2016 - 13:41

Lo hacen en clave posfundacional y sobre contextos específicos como la configuración discursiva gubernamental. Los investigadores proponen estudiar los procesos políticos contemporáneos desde “marcos novedosos que permitan complejizar el análisis”. Aseguran que la investigación “se articula de múltiples formas con la actualidad sudamericana”.

 
“El problema de las instituciones y de la comparación en el análisis político” es una investigación que se inscribe en el pensamiento político posfundacional y  se plantea la construcción de un lenguaje que, dando cuenta del desplazamiento ontológico producido por dicha tradición, posibilite emprender análisis empíricos particulares que ofrezcan una lectura más compleja de los procesos políticos contemporáneos.
 
El estudio plantea que “lejos de encontrarse un consenso” sobre qué son las instituciones, cómo emergen y sobreviven, y de qué modo se relacionan con el comportamiento político y con la estabilidad sistémica, “lo que ha sucedido en la ciencia política es la proliferación de una diversidad de corrientes, cuya convergencia parece no representar más que un puro significante: el neoinstitucionalismo”.
 
En diálogo con la Secretaría de Comunicación de la UNVM, el director del proyecto, Andrés Daín, compartió que en este contexto el objetivo es “avanzar en la construcción de un lenguaje posfundacionalista orientado al análisis político que posibilite dar cuenta de la complejidad de la dimensión institucional en la política”. En ese camino, los investigadores abordan “las resignificaciones, apropiaciones, articulaciones y disputas por el sentido en espacios y contextos de inscripción específicos, como la cuestión de los Derechos Humanos o las identidades políticas subnacionales”.
 
Desde allí establecen un diálogo con las gramáticas de la ciencia política más diseminadas y buscan “repensar a las estrategias comparativas y a las instituciones de un modo diferente”. Así, el grupo de politólogos se propone estudiar algunos procesos políticos contemporáneos “desde marcos novedosos que permitan complejizar el análisis y visibilizar aspectos hasta el momento no tenidos en cuenta por las gramáticas dominantes en las ciencias sociales en general y en la ciencia política en particular”.
 
“El proyecto es un intento por tender un puente entre dos formas muy distintas de pensar la política y establecer un diálogo con las gramáticas más tradicionales sin creer que vamos a llegar a una síntesis, sino en otros términos”, dijo Daín. Luego de dos años de lectura crítica acerca de cómo se piensan las instituciones reconocen que “las instituciones son ineludibles a la hora de pensar la política” pero sin embargo el posestructuralismo es un lenguaje muy complejo y abstracto que dificulta el abordaje empírico”. El politólogo detalló: “Para dar cuentas empíricamente de esas críticas y poner en prácticas estas claves interpretativas desarrollamos tres grandes líneas: La constitución identitaria de Unión Por Córdoba en la provincia, articulada a una serie de significantes en torno a un discurso hegemónico neoliberal; la constitución del movimiento de derechos humanos en Argentina y el proceso de institucionalización de la memoria; y una investigación que trabaja la categoría de clivaje político que rastrea las limitaciones con las que la gramática neoinstitucionalista se enfrenta”. 
 
El cruce con la actualidad
Al ser consultado sobre cómo entran en juego esas dimensiones estudiadas con el contexto nacional actual, Daín aclaró que lo que muchas veces se analiza como “una distinción entre lo politizado y lo despolitizado es engañosa” porque en realidad “siempre se está dentro del plano de las ideologías”. En tal sentido sostuvo que el kirchnerismo y el PRO son posiciones ideologizadas. “El kirchnerismo la pone al frente como una bandera para diputar políticamente con sus contrincantes y consigue posicionarse políticamente y establecer la discusión. El macrismo toma otra forma en un intento de despolitizar sus posiciones políticas, naturalizándolas a través de distintas estrategias como recurrir a la razón humana, el saber científico o la verdad”, describió. 
 
Respecto a la situación en Sudamérica dijo que “se vive un proceso complejo, difícil de definir”. Si bien puede hablarse de “cierto agotamiento natural” de un proyecto político en el poder, “también hubo fuerzas hostiles entre las que se destaca el poder de los medios concentrados”. 
 
A modo de ejemplo, Daín sostuvo que los gobiernos neopopulares latinoamericanos de finales del siglo XX y principios del XXI “fueron más atacados por sus aciertos” que por sus errores: “Lo que molestó a los sectores que hoy acceden al poder son los aciertos y en todo caso los errores fueron la excusa para poder articular un política democrática y tener mayor suerte electoral, paradigmáticamente el tema de la corrupción desde donde se desgastó a estos gobiernos”.  
 
En ese sentido aseguró que la investigación se articula de muchas formas con la actualidad en el Continente. “En términos teóricos una de las grandes potencialidades del posestructuralismo es que produjo una serie de desplazamientos teóricos-intelectuales que generaron condiciones más propicias para pensar la especificidad de nuestras realidades latinoamericanas y un ejemplo es el modo de pensar el populismo”, resumió. 
 
El equipo está integrado por Onelio Trucco, Fernando Chávez Solca, Virginia Morales, Juan Manuel Reynares, Mercedes Vargas, María Romero, Gala Aznarez, Angélica Alvites, Luciano Levín, Agustín Ambroggio, Carla Romano y Marcelo Cañas.
 


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