Entrevista con Ricardo Iacub
Nuevos paradigmas para pensar la Tercera Edad
Vie, 15/11/2013 - 08:13

Con el objetivo de abrir un espacio de reflexión sobre las temáticas que conciernen a la tercera edad, el Instituto de Extensión de la UNVM, a través de su Programa de Extensión Universitaria para Adultos Mayores (PEUAM), y ANSES organizaron esta actividad abierta.
 
 
Bajo la denominación “Envejecimiento: desafíos y proyecciones” y ante una importante cantidad de público interesado, la Jornada se llevó a cabo el viernes 1 de noviembre en el auditorio del Rectorado de la UNVM. En la oportunidad, disertó el reconocido doctor en Psicología Ricardo Iacub.
El investigador y docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) repasó las transformaciones en la mirada en torno a los adultos mayores, sus principales problemáticas, la noción de empoderamiento y los desafíos que conlleva pensar en una nueva cultura del envejecimiento.
 
 
 
-¿En la sociedad actual existe un cambio en la mirada sobre la vejez?
 
-Todavía existe una cierta ciclotimia respecto a los adultos mayores, ya que, por un lado, tenemos un discurso “antiviejo”, reflejado por ejemplo en los productos antiage, en la negación que hay sobre esta etapa de la vida, en la búsqueda de una solución científica o mágica que termine con la vejez. Como contrapartida, y en simultáneo, existe una visión más positiva y habilitadora de la tercera edad, ligada a políticas sociales; una nueva mirada filosófica y científica vinculada con que la vejez tiene recursos y motivos para vivir suficiente y para que la vida valga la pena ser vivida. Creo que estas dos perspectivas, compiten, luchan y coexisten.
Desde esta segunda mirada, lo que intenta trabajarse junto a adultos mayores y profesionales es demostrar que sus vidas, aún cuando haya ciertas limitaciones físicas, no inhabilita que sea una etapa feliz, de disfrute, con proyectos y objetivos.
En este punto tiene mucho que ver el Estado y sus organismos, ya que si no tuviésemos políticas para este grupo social a nivel educativo, como centros de jubilados o programas de salud como los que impulsa PAMI, seguramente sería mucho más difícil, como lo es por ejemplo hoy en países como Paraguay o Bolivia. Esta construcción de una nueva forma de vejez tiene que ver con un proyecto político que sustenta la defensa de las minorías, tener buena calidad de vida, bienestar. También se vincula con un cambio de paradigma que tuvo que ver con las transformaciones culturales de mediados de siglo XX, después del nazismo. En alguna medida, esto produjo una reconceptualización, posibilitando que muchas minorías puedan entrar en un mismo cuadro de calificación y no de descalificación como había antes.
 
 
-¿Cómo se auto-percibe el adulto al entrar en la tercera edad? ¿Cuáles son sus problemáticas más frecuentes?
 
-Muchas veces los adultos mayores se autorechazan. La sociedad induce a pensar que, en realidad, “ya no estás tan lindo, en estado, ni capacitado” como se suponía que era en la juventud. Esa situación lleva a no querer mirarse más al espejo y no reconocer su propio cuerpo, tratando de alojarse en algún espacio de sí que no sea tan representable en la visión crítica del otro. Todas estas cuestiones terminan minando la autoestima del adulto mayor. Por suerte la gente tiene recursos, mas aún cuando posee redes, apoyo, afectos y puede encontrar otras alternativas y espacios que se constituyen como una contracultura para poder verse desde otro lugar. Sin embargo, esta lectura muchas veces no tiene demasiado sostén social ya que no hay una “estética del ser viejo”.
 
 
 
-¿Cómo debería pensarse la construcción de la identidad en la vejez?
 
-Con respecto a la identidad creo que es importante que encontremos espacios que reconozcan al adulto mayor como un sujeto capaz. Esto lo vemos mucho en los centros de jubilados y en los espacios universitarios, que son grandes reconstituidores identitarios. Mucha gente entra con un nivel de autoestima muy bajo y de repente uno ve que en un mes el sujeto cambió y encontró un proyecto personal. Remarco la noción de proyecto porque si hay un grupo al que se le complica pensarlo es a éste. Los más jóvenes tenemos proyectos, mientras que si un adulto mayor no hace nada, es casi esperable, lo llamativo a veces es cuando hace muchas cosas. Todavía debe enfrentarse a una mirada que espera que se cuiden, que no estén enfermos, entonces a veces hasta los mismos proyectos van en contra de la expectativa social.
 
 
 
-¿De qué modo vive el adulto mayor hoy el erotismo, la sexualidad y el romance?
 
-El erotismo es un tema sumamente interesante porque hay un prejuicio muy instalado en nuestra cultura relativo a que los viejos no tienen sexo, que son feos y están deserotizados. En mis conferencias, suelo pasar una película en la que adultos mayores tienen relaciones sexuales para confrontar a la gente con esta realidad que no se muestra y que tiene un nivel de represión cultural enorme. Hoy se han abierto muchos fronteras, sin embargo al tema de la vejez se lo ve con una natural decadencia. Esto no debería ser así, se trata de una parte de nuestra cultura que desestimó esta cuestión en los adultos mayores.
Hoy vemos que en estos espacios de adultos mayores se genera la posibilidad de una nueva estética de la erótica en la vejez. Cuando empezamos a limitarnos de estos placeres que hacen que nuestro cuerpo vibre, con el sexo y los juegos de seducción, la vida empieza a perder gracia. Cuando se reaviva este juego la gente entra en un proceso de vitalidad enorme. Hoy se han abierto muchos fronteras, sin embargo al tema de la vejez se lo ve con una natural decadencia. Esto no debería ser así, se trata de una parte de nuestra cultura que desestimó esta cuestión en los adultos mayores. El viejo no es muy distinto a nosotros, el viejo no es otro, el viejo somos nosotros. Cuando estas cuestiones aparecen como límites el adulto mayor empieza a derrumbarse. 
 
 
-¿Qué se entiende por el concepto de empoderamiento en el adulto mayor y cómo se trabaja en este sentido a nivel nacional?
 
-El empoderamiento tiene que ver con cómo se recupera la capacidad de que un sujeto viva de acuerdo a su derecho propio, su autonomía. Básicamente, cuando hablamos de cómo recuperamos poder nos referimos a recuperarlo desde el nivel de la legalidad de votar hasta una multitud de situaciones cotidianas donde uno se da el derecho de gobernarse a sí mismo al decidir qué quiere comer, dónde quiere ir, qué quiere hacer sin estar supeditado a lo que otros van a pensar o decir al respecto.
A nivel de las relaciones interpersonales es dónde se complica más, fundamentalmente en las relaciones familiares, donde se dan los mayores niveles de violencia, debido a las presiones y al temor de la pérdida del amor y cuidado del otro.
El empoderamiento también es colectivo, ya que los adultos mayores no son conscientes de los 6 millones de votos que son y de que pueden modificar el curso de una elección. Si fuera así los gobernantes pensarían más propuestas para ellos. El adulto mayor está mucho más coercionado que otros sectores sociales en la decisión política. Creo que el empoderamiento es algo que hacemos todos a lo largo de la vida, con la pareja, los padres y lo tenemos que hacer de grandes cuando tenemos una sociedad que se vuelve hostil con los adultos mayores a través de grupos de apoyo y contención que partan de la educación.
 
En este sentido, Argentina dio un gran salto, ya que tenemos en casi todas las universidades nacionales programas para adultos mayores. También hay que reconocer el impacto que tuvo PAMI, que ha llevado los programas universitarios a todas las facultades. Actualmente contamos con casi 100 mil personas estudiando, lo cual no es un número menor. Esto fue un recurso maravilloso, especialmente para las clases medias que muchas veces no se encontraban en los centros de jubilados de la misma manera que ahora porque era menos atrayente. Para muchos el sueño de entrar en una universidad fue muy importante y esto abrió paso a una serie de prácticas educativas y sociales. Además la educación es un valor fundamental para mantener en buenas condiciones nuestro aparato cognitivo, para estar mejor a nivel personal, para encontrar más recursos. Creo que en cuanto a vejez somos referentes a nivel latinoamericano, la cantidad de programas y prácticas que se desarrollan en nuestro país son únicos. 
 
 
-¿Es necesario modificar la cultura del envejecimiento? ¿Qué desafíos supone la vejez a las sociedades actuales?
 
-Sí es necesario, ya que estamos en una sociedad que envejeció, tenemos millones de adultos mayores y tendremos aun más, lo cual significa que las universidades y los ámbitos educativos debemos pensar en pos de esta nueva realidad. Existe algo llamativo, la carrera de Medicina no tiene en general una materia como Geriatría, pero sigue formando gran cantidad de pediatras cuando en muy pocos años habrá la misma cantidad de niños que de ancianos.
Por ello, hay que continuar con estas prácticas que ya estamos haciendo, debemos darles más valor. Siempre remarco que el sueño bíblico es que la gente viva muchos años y eso se ha convertido en un logro de esta cultura.
Nuestra responsabilidad es que sea de la mejor manera posible, comprometernos hoy con nuestros adultos mayores es comprometernos con nosotros mismos dentro de unos años.


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