Educación
La escuela en clave de videojuego
Jue, 26/09/2013 - 09:39

Esta es la premisa planteada por el doctor Gonzalo Frasca, especialista en la creación e investigación de videojuegos aplicados al ámbito de la educación.

 

Cuando jugamos asumimos riesgos, nos equivocamos y lo volvemos a intentar sin temores; así aprendemos. Palabras más o menos este es uno de los conceptos centrales que define el modo de concebir el aprendizaje del diseñador comercial e investigador uruguayo, Gonzalo Frasca.

 

El referente de la Universidad ORT de Montevideo expuso en el Primer Congreso Internacional de Infancia organizado por la UNVM y, en ese marco, dialogamos con él acerca de su recorrido histórico en esta temática, sobre cómo ve la educación actual, el uso de la tecnología en las aulas y el desafío de concebir una escuela diferente.

 

- ¿Cómo llega a involucrarse en el estudio de los videojuegos aplicados a la educación?

- En primer lugar, debo explicitar que me involucro con los videojuegos, haciéndolos. Creo que juego y educación son básicamente lo mismo, vienen de la mano y, para mí, es una cosa muy natural. Además, considerando la existencia de una crisis global a nivel de educación, vemos que uno de los posibles caminos de salida es el uso de la tecnología. A los niños les gusta mucho la magia de los videojuegos, de allí hay que tratar de ver cómo llevarlos al aula, aprovechando la actitud del juego, que es la manera natural que tiene el ser humano de aprender cosas nuevas.

 

-Sabemos que el juego divierte, entretiene, pero ¿qué valores y conocimientos pueden adquirirse por su intermedio?

- Con el juego se aprenden las cosas más complicadas de la vida: a caminar, a hablar, a interactuar con la gente, a controlar el propio cuerpo. El juego es la manera que la evolución encontró de asociar la zona de placer del cerebro con la curiosidad y la experimentación. El problema es que el sistema formal de educación nos hace tener miedo a equivocarnos, porque cuando uno está jugando no tiene ese miedo; podemos frustrarnos, sentir que resulta complicado, pero siempre volvemos a intentarlo. En cambio, en el sistema educativo es poco aceptado equivocarse.
Nos educan como si tuviésemos un llavero con 20 llaves con las cerraduras correspondientes y, en realidad, sabemos que con el tiempo, probando una o dos llaves por ahí encontramos la correcta, porque no hay una sola manera de aprender. Por eso, frente a la crisis global de la educación, tenemos que mirar al juego como una de las estrategias que puede aportarnos mucho. Esto sucede desde la segunda mitad del siglo XX, donde se ha concebido una visión muy “políticamente correcta” de lo que significa educar, tratando de proteger demasiado al niño y haciendo todo lo posible para que no se equivoque.

 

- ¿Cómo romper con los prejuicios que banalizan a los videojuegos?

- Creo que los prejuicios de los videojuegos están desapareciendo con el recambio generacional de los docentes y, aunque algunos siguen estando, debemos saber que esto ha sucedido a lo largo de toda la historia. Siempre la tecnología que da poder a los jóvenes son temidas y hasta malentendidas por los adultos. El gran problema que tiene la educación tradicional es que trata de emparejar y asumir que todo el mundo es igual, y que los estudiantes no son sujetos ni tienen distintos intereses. Siempre digo que esta idea de “motivar a los alumnos” es equivocada, lo que hay que hacer es tratar de ayudar a encontrar las propias motivaciones e intereses que tienen cada uno de ellos.
El desafío es reconocer al alumno, verlo como un individuo, con necesidades y deseos, y usar eso para tratar de llegar a otros lados; sino, no existe educación posible.

 

- ¿Qué desafíos debería asumir la educación del siglo XXI?

- La escuela de este tiempo tiene que educar para un mundo en constante cambio porque no sabemos cómo serán los trabajos del futuro. Tenemos que repensar qué debemos enseñar, porque muchas veces en la escuela con la consigna de “no charles” o con la ubicación en bancos separados, vemos que se está abortando el trabajo en equipo y esa cualidad es precisamente la más valorada hoy y también lo será en el futuro. Además, prohíbe la consulta en la computadora en el momento de una evaluación y se podría pensar aquí en la coartación del espíritu investigativo.
Sin duda, contamos la oportunidad histórica y única de tener a nuestros niños conectados a la red de información más grande de la humanidad, y por eso tenemos que enseñarles a aprender a buscar información, a contrastarla, a seleccionarla.

 

- ¿Cuál es el rol que asume el docente en este contexto donde se discute hacia dónde debe estar orientada la escuela del siglo XXI?

- Debemos reconocer que el docente está muy solo y, a veces, hasta es atacado por los padres, que quieren que les eduquen a los hijos como si la escuela fuera un lugar de lavados de autos: “te lo entrego, me lo devolvés limpio y no quiero saber qué pasó en el medio”.
Los docentes se sienten arrinconados, no solo por cuestiones de salario y de condiciones laborales, sino también porque no están formados y tienen una presión gigantesca del sistema educativo, que los obliga a hacer algo que no están pudiendo hacer. Soluciones mágicas no existen, pero comencemos por reconocer las raíces de esta crisis: el sistema de escuela quedó obsoleto y tenemos que empezar a enseñar habilidades más que datos. En síntesis, deberíamos seguir el espíritu de la filosofía del juego, tomar riesgos, equivocarnos, para luego, volver a empezar.


Compartí esta publicación