Entrevista a Juan Cristóbal Cobo Romaní
Nuevas tecnologías y aprendizaje en la educación superior
Vie, 02/08/2013 - 11:31

Bajo el nombre “Problemáticas en torno a la enseñanza en la Educación Superior. Diálogo abierto entre la Didáctica General y las Didácticas Específicas”, se desarrollaron el 31 de julio y 1 de agosto en la UNVM, las Jornadas Internacionales sobre esta temática.

 

El encuentro contó con la participación de destacados especialistas de nuestro país y el exterior. La conferencia inaugural estuvo a cargo del doctor en Ciencias de la Comunicación e investigador Juan Cristóbal Cobo Romaní (Universidad de Oxford, Inglaterra), quien disertó sobre: “Cultura digital, aprendizaje permanente y co-creación: aceleradores en la sociedad de la innovación”.

En esta nota el reconocido especialista chileno reflexiona sobre la incorporación de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación en el ámbito educativo, su impacto en el mundo laboral y los conceptos clave a tener en cuenta para pensar la educación superior en América Latina en el siglo XXI.

 

¿A qué alude la idea de “aprendizaje invisible”? ¿Qué nuevos modos de aprendizaje y alfabetización digital alberga este concepto?

El “aprendizaje invisible” trata de poner sobre la discusión una variedad de aprendizajes que existen mucho antes que la educación formal: el aprendizaje basado en la experiencia, en la observación, la comunicación entre pares, que hoy simplifican y diversifican a través del uso de las tecnologías digitales. ¿Por qué invisible?, porque queda un poco fuera del radar de los instrumentos de evaluación tradicional. No está presente en los currículum ser proactivo, generar empatía o tener capacidad de liderazgo trabajando con personas de otras culturas, pero hoy son tremendamente importantes. En alguna medida, las tecnologías favorecen y brindan una plataforma apropiada para eso, pero la gran bandera que hay detrás es que muchos de estos aprendizajes ocurren fuera del aula.

 

¿Qué rol desempeña la incorporación de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación en el aula? ¿Cómo puede alcanzarse un “uso inteligente” de Internet en el ámbito educativo?

En general, el discurso de las últimas tres décadas ha estado orientado a la línea de sugerir que las TIC favorecen los procesos de aprendizaje más rápido y se convierten amplificadores. Pero lo que hemos visto con la evidencia es que amplifican las prácticas contemporáneas: si un profesor es buen docente y genera una mejor relación con los alumnos sin tecnología, con ella es muy probable que pueda ir a la misma línea; en tanto, si un docente pone mucho énfasis en la transferencia de contenidos es muy probable que utilice las tecnologías para decirle a los estudiantes que bajen esos contenidos a sus computadoras. Creo que el debate está en cómo hacer una buena incorporación de esta herramienta, eso implicará más que poner mucha tecnología, cambiar muchas prácticas.

 

¿Considera que se encuentran articulados los contenidos académicos de nivel superior con la práctica laboral? ¿De qué modo debería darse esta articulación?

Existe una profunda crítica a este desencuentro entre muchos de los contenidos curriculares que existen en las estructuras de nivel superior y las demandas del mundo del trabajo. Este contexto es complejo porque no se trata de que los del mundo del trabajo son los buenos y los profesores los malos, eso sería una simplificación. Lo que si vemos es que existe una falta de diálogo entre estos mundos, además creo que el tema de las dosis, de las intensidades de consumo de contenido, también son fundamentales. Hoy predomina la idea de tener a una persona 4 o 5 años en un aula entregándole contenidos y evaluándolo cada cierto tiempo. A lo mejor no es necesariamente la mejor forma de aprender; no es que esté mal pero tal vez podríamos hacer muchas más dosis en pequeñas cuotas a lo largo de la vida en un proceso más orgánico que tiene que ver en cómo nosotros adquirimos nuestros aprendizajes más tácitos.

 

¿Qué rol juega la noción de “colaboración” de contenidos cuando hablamos de sociedad de la información? ¿Cómo analiza esto en América Latina?

Hoy las TIC hacen que los procesos de aprendizaje sean más transparentes y económicos. Una vez que se tiene acceso a los dispositivos, el replicar, el reconstruir y el co-crear generan un valor especial. Vemos esto en los campos de la ciencia, el arte, los medios. Cuando hay muchos poniendo un poco de su parte podemos tener valores agregados que son mucho más que la suma de las individualidades. Eso implica, en alguna medida, construir puentes que estimulen esta colaboración, ya sea activa o pasiva. Es fundamental generar instancias donde se generen y discutan saberes de otros, alcanzando niveles de colaboración más complejos y enriquecedores.
En América Latina existen iniciativas interesantes, pero falta aun mucho por avanzar. Soy un entusiasta de América Latina, soy latinoamericanista de corazón, pero siento que dialogamos poco entre nosotros. Tenemos a los países, científicos y académicos cada uno inventando la rueda en su perímetro, teniendo poco diálogo y escasa transferencia, siendo que muchas veces además de que poseemos una lengua común y referentes culturales muy parecidos, tenemos agendas de trabajo muy similares, agendas sociales que tienen mucha complementariedad. No existen fórmulas mágicas, pero creo que mayores iniciativas orientadas al conocimiento y la ciencia abierta, a los recursos educativos abiertos que promueve el software libre, como Creative Commons, nos ayudarán a mejorar en esta línea.

 

¿Qué rol juega en este contexto el concepto de sobreinformación?

Este es un concepto que surge con mucha fuerza cuando explota Internet, se llamaba information overload, con ella se hablaba de la infoxicación. Es un tema que posiblemente existía antes de Internet, probablemente cuando Gutenberg comenzó a sacar gran cantidad de libros, ya se estaba sobreinformado. El tema es que hoy nos leemos "Don Quijote de la Mancha" varias veces a la semana, entonces hay que ver cómo filtrar y cómo depurar. Eso implica una serie de competencias digitales donde se debe filtrar y seleccionar, se trata de hacer un uso inteligente de internet. Si cada vez que me conecto para buscar una información específica termino en otro lugar y no me acuerdo porqué entré, entonces debo desarrollar estrategias para ver para qué me conecté y si fui efectivo y eficiente al respecto.

 

Tomando como punto el Programa Conectar Igualdad, impulsado en nuestro país, ¿Cuáles serian las estrategias implicadas en la formación de nuevos docentes?

Me parece que es un proyecto que trae muchas posibilidades. Estoy convencido de que existen esfuerzos parecidos en otros lugares de América Latina. Me encantó ver que hay un fuerte énfasis en, por ejemplo, enseñar a los niños a programar no porque todos tengan que ser ingenieros, pero cuando uno entiende cómo funciona la tecnología, tiene una posición distinta frente a los dispositivos. ¿Cómo avanzar en la inducción?, creo que más que llenar a los profesores de cursos, que es difícil, caro y complejo y no siempre se tienen resultados efectivos porque tienen mucha carga de actividades, la estrategia está en fomentar prácticas de transferencia “uno a uno” entre los propios docentes, Más que traer al superexperto de Júpiter, se trata de fomentar entre los propios docentes estas microtransferencias de técnicas y habilidades, logrando resultados más relevantes.

 

¿Cuáles son los conceptos clave para pensar la educación superior en América Latina en el siglo XXI?

Creo que la apertura, ya que nos resulta mucho más fácil que en otras regiones del mundo por tener una lengua común, hablo de apertura cultural, no solo de contenidos. Pienso que la creatividad y el emprendimiento son otros elementos fundamentales. No se trata de que todos tengan empresas en Silicon Valley, pueden ser emprendimientos sociales, ellos son aceleradores de muchas de las actividades que creemos que son fundamentales para la educación superior latinoamericana en el siglo XXI.


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