Construir ciudadanía
Por una Universidad con compromiso social
Lun, 29/07/2013 - 12:35

Las Jornadas de Trabajo Social, organizadas desde el Instituto de Ciencias Sociales de la UNVM en el mes de junio, convocaron a prestigiosos especialistas nacionales e internacionales. Debates, reflexiones y nuevas perspectivas acerca de la disciplina y de las áreas transversales desde las que se nutre aportaron al eje propuesto que fue “la construcción de ciudadanía”.

 
 
En este marco, dialogamos con el licenciado Daniel Maidana,  director de la Diplomatura en Derechos Humanos y Estrategias de Intervención de la Universidad Nacional de General Sarmiento y también director del Centro de Servicios a la Comunidad de esta casa de altos estudios.
Desde su área de trabajo, le consultamos sobre Derechos Humanos en nuestro país, el rol de las universidades en los procesos de cambios y la intervención práctica desde los campos de la Economía y el Trabajo Social. 
 
 
¿Qué transformaciones ha tenido el rol del Trabajador Social a través del tiempo? ¿Cuáles han sido sus cambios más significativos?
Si bien yo no vengo del área del Trabajo Social, lo que observo desde mi campo disciplinario, que es la Economía Social, es que empiezan a vislumbrarse cambios no solo en el Trabajo Social como disciplina profesional sino también en un sentido genérico, que es la tarea llevada adelante por otras organizaciones sociales, grupos asociativos, emprendimientos individuales o de iniciativas que a veces son promovidas desde el Estado o surgen espontáneamente. Lo que creo que se va descubriendo desde esta área es la consideración de que el poder no está en un lugar determinado sino que hay que ir a tomarlo y que los cambios económicos tampoco se resuelven definitivamente desde algún sillón del Ministerio de Economía, sino que deben ir construyéndose desde prácticas de gestión que desarrollen capacidades de autogestión. 
 
 
¿Cuáles son los principales logros en políticas de derechos humanos durante los últimos años? 
Me parece que el punto de inflexión en la Argentina fue el momento de derogación de las Leyes de Obediencia Debida y Punto Final; a partir de allí se abrió una nueva etapa. Un gran logro fue, además, que se amplió el círculo de consenso a nivel social en cuanto al repudio de lo que fue la dictadura militar en todo sentido. Por otro lado, se amplió la mirada y el abordaje de su significado, no limitándolo únicamente a la cuestión civil, política y de integridad en la vida, sino también al campo de los derechos económicos, sociales y culturales.
Fue importante abrir el espectro de la denuncia de lo que fue la dictadura militar y su vinculación con otras corporaciones, como por ejemplo la eclesiástica, la empresarial, la civil y la de ciertos sectores del periodismo; en ese sentido me parecen importantes los pasos que se fueron dando. No obstante eso, todavía falta mucho por construir en materia de consenso sobre el nivel social. Es un proceso largo que no se pudo agotar tal vez en una sola generación, pero me parece que estamos encaminados. 
 
 
¿Qué papel desempeña la Universidad Pública en la formación, la investigación y el desarrollo de acciones extensionistas en materia de derechos humanos? 
Con respecto al rol de la Universidad Pública en materia de derechos humanos, me parece que por un lado está lo que se puede hacer desde la extensión, pero también es importante lo que se puede hacer desde el conjunto de la universidad, desde la docencia y la investigación. La idea es tener una perspectiva integradora de los derechos humanos, sin fragmentarla, abordándolos de manera transversal y no solo como un componente disciplinario.
 
 
¿De qué manera interviene la Universidad Pública en los procesos de construcción de ciudadanía y de conformación de derechos e inclusión social?
La Universidad interviene activamente y de diversas maneras con cuestiones que van más allá del rol de docencia e investigación; por ejemplo, junto con los municipios o con otras agencias estatales, promoviendo la participación y nuevas prácticas dinamizadoras de inclusión social, así como también en la exploración de nuevas formas de gestión de lo económico. Desde mi área de trabajo, hace ya muchos años que venimos trabajando con distintos municipios la experiencia del presupuesto participativo, que si bien es una experiencia un poco pasada de moda, sigue siendo valiosa.
 

 


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